Avaris

Fué la capital de las Dinastias hicsas (siglo XVII a.C.) en Egipto, era el centro de los reyes hicsos del Segundo Período Intermedio. Se estima que estaba localizada en la actual Tell el-Daba, al Este del Delta del Nilo.

La ciudad se construyó sobre las ruinas de un poblado del Imperio Medio que habia sido tomado por los hicsos. Después de esta captura, los hicsos fortificaron adecuadamente la ciudad y gobernaron el pais utilizando tecnologia nunca antes vista por los antiguos egipcios, concretamente: el arco compuesto, la armadura de escamas, las dagas y espadas curvas de bronce, la utilización del caballo y los carros de guerra al final de su reinado.

El territorio cubria un área de cerca de dos kilómetros cuadrados. Ahora está en ruinas, pero las excavaviones demuestran que fué un dinámico centro de comercio. El descubrimiento de un templo erigido en el período de los hicsos han proporcionado objetos procedentes de todas las zonas del mar Egeo. Este templo tiene aún pinturas murales tipo minoico que pueden ser anteriores a las que se encontraron en el palacio de Cnosos en Creta. Ha sido excavada una gran tumba de ladrillo, al oeste del templo, en donde se han encontrado objetos tales como espadas de cobre. También han sido desenterrados objetos que evidencian contactos con las primeras civilizaciones mediterráneas.

En la tradición egipcia los hicsos se ganaron una escabrosa reputación como sanguinarios conquistadores. De hecho la identidad de los hicsos queda lejos de estar clara, pero el relato de Manetón es el más detallsta que tenemos sobre los hicsos.
Hyksos, de donde procede el sustantivo hicsos, es una forma griega derivada del nombre egipcio "heqa jasut" o "principes de paises extranjeros".

Durante la decimonovena dinastía de Egipto, Avaris recobró su gloria pasada cuando el faraón Ramsés II fundó su nueva capital en el viejo lugar, la cual se llamó Pi-Ramsés  Aa-najtu, significando "La Casa/Dominio de Ramsés, Grande en Victorias".
La ciudad de Ramesés es mencionada en la Biblia cinco veces.

Segundo Período Intermedio: Dinastía XIV

Poca información se tiene acerca de la Dinastía XIV, denominada xoita (de Xois en el Delta) y que practicamente es paralela a la Dinastía XIII.

Durante la Dinastía XIII y bajo el gobierno de Sebekhotep IV, una rebelión en el Delta provoca el comienzo de dos reinos independientes, cuyos gobernantes configuraron la Dinastía XIV, contemporánea a la Dinastía XIII.
Uno de estos reinos estuvo fundado en Xois, noroeste del Delta. Se supone que sus gobernantes eran de origen cananeo, no se sabe casi nada de ellos aunque durante 65 años de este reinado comprende 74 reyes cuyos nombres figuran en el Papiro Real de Turín.
[Recientes excavaciones confirman la información de Manetón acerca de que la capital de la Dinastía XIV fue Xois.]
El otro reino, estuvo situado en la parte nordeste del Delta, fundado por Nehasy (el Nubio) en Avaris (ciudad con alta densidad de población asiática y con un puerto fluvial dedicado al comercio con Biblos).

La Dinastía XIV, reinando en el Delta oriental, será dominada por los Hicsos, emergiendo con ello las Dinastías XV y XVI.

Anotaciones sobre Nehasy [Nehesy "el Nubio"].

 Grande es la casa de Ra


 El nubio (Canon de Turín)



Sobre algún escarabeo su nombre va seguido de "hijo del rey", lo que hace posible que no haya sido realmente el fundador de la Dinastía XIV, varios especialistas sostienen que fue hijo de un soberano cuyo nombre se ha perdido y estaba escrito en las últimas líneas de la columna 7ª del Canon Real de Turín.

Escarabeo
Fue un amuleto de vida y poder, con forma de escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer egipcio), que representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia. En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna.

La imagen corresponde al Escarabeo de Amenhotep III. Liverpool Museum

Segundo Período Intermedio:
Cronograma de las Dinastías

Abarca las dinastías XIII a XVII, a veces coincidentes en el tiempo, desde 1785 a 1580 a.d.C., tal como puede observarse en el siguiente cronograma:


La situación internacional durante este Segundo Período Intermedio es:
  • Hacia el 1580 auge de Mitanni
  • En el 1595, fin de Babilonia amorita 
  • y  reyes de poca relevancia en Asiria.
Quedan pocos monumentos de esta época que permitan una información exhaustiva de sus acontecimientos.

El estudio de este Período se hace con referencia a la invasión de los hicsos (antes, durante y después de los hicsos).

La geografía territorial del Oriente Próximo después de la invasión alrededor del 1730 a.d.C. por los hicsos queda visualizado en este mapa

Leyenda: La destrucción de la humanidad

Preliminares:

Existen varias versiones de esta leyenda o mito. Es la leyenda de Sekhmet, que tiene más fuerza en la mitología egipcia, se encontró en las paredes de la tumba de Seti y trata sobre la destrucción de la humanidad. La diosa Sekhmet es el personaje principal.

La diosa leona Sekhmet era hija del dios Ra. Su esposo era Ptah y su hijo, Nefertum.

Su ira era temible pero, si se conseguía apaciguarla, otorgaba a sus adoradores el dominio sobre sus enemigos y la energía para vencer la debilidad y la enfermedad.

En algunos casos fue considerada aliada y protectora de Ra, dado que daba muerte a quienes osaran enfrentarse o atacar a la monarquía divina o terrenal.

Narración:

Trata sobre la conspiración que llevaron a cabo los hombres, en época del Antiguo Egipto, para derrocar a los dioses utilizando los poderes y habilidades que estos les habían brindado para crecer y prosperar sobre el planeta; poderes que los hombres utilizaron para idear artimañas con la intención de la destrucción final de los dioses.

Este hecho provocó que Ra convocase una reunión con las deidades más poderosas que tomaron la decisión de que Sekhmet, la más poderosa y de fuerza inigualable, se manifestase sobre la tierra con el fin de aplacar la revuelta. De esta manera, cada noche, Sekhmet se manifestaba asesinando y bebiendo la sangre de los humanos que tenían perversos planes en contra de los dioses.

Los Dioses se volvieron a reunir y determinaron que el castigo ya había sido suficiente, pero no pudieron controlar la voraz sed de sangre de Sekhmet, quien hizo caso omiso de la voluntad de los otros dioses y continuó manifestándose noche tras noche asesinando a los humanos.

Ra se dió cuenta que Sekhmet no finalizaría su matanza hasta haber extinguido en su totalidad la raza humana, e ideó un plan para acabar con los asesinatos. Consiguió unas plantas elefantinas, una especia de droga con capacidad para alterar la mente y, junto con hojas de opio, las envió al dios Sekti, en Heliopolis.

Sekti llenó de cerveza un pantano por el que sabía que pasaría Sekhmet y añadió las plantas. Posteriormente, tiñó la cerveza con una arenisca característica de la zona que dio al pantano un color rojizo, idéntico al de la sangre.

Esa misma noche, Sekhmet pasó por la zona, y cuando vio el pantano rebosando de lo que ella imaginó que era sangre, se regocijó y bebió hasta la última gota de cerveza, entonces su corazón se lleno de alegría, su mente cambió y no pensó más en destruir a la humanidad.

Después de esto, Ra declaró a Sekhmet como "Aquella que viene en paz" alabándola con la belleza y el carisma de los Dioses."

El Clasicismo:
Escultura, Pintura y otras artes menores

Escultura:
En la dinastía XII se observa unidad de estilo de bastante calidad y con modelos comunes. En la figuración oficial domina verdadero arte en los dibujos y jerogíficos que muchas veces son representación del Alto y Bajo Egipto, del rey y de la divinidad.
La autentica innovación fueron las estatuas cúbicas que surgen de las investigaciones geométricas del Primer período Intermedio.

En la representación de los faraones no se aprecia la majestuosa paz que caracterizó al Reino Antiguo. Por ejemplo, la representación de Sesostris III aparenta a un hombre cansado, triste y preocupado (no a un rey sereno). Aunque hay que considerar que el retrato de Sesostris III es único en la escultura del Reino Medio, no igualado por ningún otro conocidode esta época, indica la tentativa de algunos artistas de romper con los convencionalismos y esquemas de rigor, ya que la nota general es de "academicismo clásico y frío como se observa en las estatuas de faraones Mentuhotep I y Sesostris I y sobre todo en las representaciones de funcionarios.

Pintura:
Las proporciones de las pinturas generalmente tienen proporciones superiores a las realizadas en el Reino Antiguo. Existe una transformación esquemática, las composiciones son más densas y las figuras ocupan menos espacio.

Destacan en las pinturas de las tumbas las escenas naturales y figuras de animales entre campos de papiro y loto, verdaderas precursoras del posterior estilo ameniense.

Orfebrería y otras artes menores:
La técnica de orfebrería se perfeccionó alcanzando resultados muy notables como los pectorales de Sesostris II y de sus hijas encontrados en Dashur, de excepcional trabajo en esmalte y oro.

Una bella obra de orfebrería, encontrada en Dashur, es la diadema de la princesa Chumet, con 156 florecitas de oro, cornalina, turquesa, lapislázuli y pasta vitrea con 128 bolitas de oro de un milímetro de diámetro.

Otra obra magistral son los pectorales de la reina Mereret de oro y piedras duras, también encontrados en Dashur.

La cerámica y recipientes de piedra son compactos, similares a las jarras globulares del Reino Antiguo. Destacan los vasos en mármol azul (azurita que únicamente se utilizó en el Reino Medio) que demuestra una gran fantasía. Las vasijas esmaltadas con barniz cobrizo estaban en uso ya desde la dinastía XII.

La más bella obra es la representación de una mujer dando de mamar a su hijo, de procedencia desconocida (se conserva en Berlín).

Posiblemente la llegada de los hicsos y los nuevos desórdenes por las invasiones, dieron lugar a un nuevo estancamiento en la evolución del arte egipcio, por lo que no pudo alcanzar su plenitud.

Según algunos historiadores, los hicsos no sólo intentaron destruir los monumentos, sino que los usurparon aplicándoles sus propios nombres, revelándose incapaces de dar un nuevo impulso al desarrollo del arte y la cultura.